Al parecer que en Nicaragua nos encanta el amarillismo, el dolor ajeno y la propagación de noticias que sólo crean tensiones y el apocalipsi...

El actuar de algunos nicaragüenses en tiempos de Coronavirus

Al parecer que en Nicaragua nos encanta el amarillismo, el dolor ajeno y la propagación de noticias que sólo crean tensiones y el apocalipsis.

Ilustración/Getty Images


En medio de una pandemia que azota a gran parte del mundo, en especial a las Américas; en el "Corazón de América" hay quiénes se “alegran” por el fallecimiento de las personas de afinidades sociales, políticas y económicas distintas a las suyas; alimentan su ego y sed de querer tener la razón; mientras hay otros que por el simple hecho de estar cómodo y bien, procuran estar siempre así sin tener alguna empatía por los demás. E incluso hay quiénes ni respetan la integridad de los demás y el luto ajeno, y exponen a plena luz a las personas y sus familiares afectados por esta trágica situación.

Veo al egocentrismo, el odio, rencor e individualismo más vigente que nunca en estos tiempos. La irresponsabilidad colectiva, la falta de conciencia, en ocasiones opiniones sin propuestas o acciones propias que no respaldan nuestros argumentos.

Esto no se trata de "te lo dije" o mucho menos de "qué bien que le pasó a él/ella" , esto se trata de poner la mano en la conciencia y hacer algo por nuestra comunidad, por nuestro país; porque igual en medio de una sociedad de mayoritaria pobre y clase media, es imposible e inconsciente criticar a aquellos que no gozan de los mismos privilegios que nosotros, quiénes tienen que vivir de lo diario, personas, microempresas e incluso compañías e instituciones.

La solución no está en querer eliminar a quiénes creemos que son incapaces, sino en unirnos como ese pueblo que tanto habla de lo bello que es su país, cultura y gente. Ya habrá tiempo de ver sobre lo que falta mejorar o no.

Ahorita es tiempo de apoyar a quiénes están pasando por momentos difíciles, crear conciencia en aquellos que vemos que aún están inconscientes, de ser luz en medio de las tinieblas y poner en práctica aquella habilidad que nuestro pasado nos ha heredado, de sonreír en medio de las desgracias y mirar el futuro con esperanza.

Hay quiénes pueden pasar mucho tiempo encerrados, pero otros no y te aseguro que muchos tendrán o tienen una razón muy lógica. Nuestro país y el mundo mueve; y sigue moviéndose gracias a los doctores, equipos de emergencia, agricultores, comerciantes, trabajadores de los supermercados, los transportistas, electricistas, mecánicos e incluso equipos administrativos y estatales; y son quiénes diariamente buscan sustentar no sólo a sus familias, sino buscar maneras de cómo darle a la gente lo necesario y las condiciones para que no caigamos en la escases o en un clima "apocalíptico".

De nada sirve ser crítico en estos tiempos si no estamos haciendo nada, y de nada sirve mezclar está situación con otros asuntos qué bien se puede abordar o resolver después. Esto es una situación de carácter humanitario no solo de sanidad, por ende, seamos más humanistas, no ese virus chismoso en las calles o en las redes sociales que lo único que saber hacer y decir son cosas negativas que más bien genera más tensión y preocupaciones.

Hay quienes creen infinitamente y predican a Dios y ni ellos a veces están poniendo en práctica — más en estos tiempos — los valores que está responsabilidad espiritual conllevan; porqué no solo es hablar con el de arriba, sino de crear un ambiente digno para la armonía, la esperanza, responsabilidad, el amor y apoyo mutuo.

Las pandemias y los desastres naturales lamentablemente son parte de la naturaleza humana, es algo que cada generación después de un tiempo le toca vivir; y con cada era distinta habrá y hay maneras distintas de asumir y resolverlo.

Agradezco a los que son conscientes y miran está situación con optimismo, porque si bien es cierto, no vivimos en el mejor país del mundo, pero si reconozco el esfuerzo de aquellos que hacen todo lo posible para que tengamos salud y lo necesario para vivir diariamente y tener de que vivir.

¿Qué nos espera después del COVID-19?, ¿Lo que estamos haciendo o no ahorita, que impacto tendrá en nuestro futuro o en la de las generaciones venideras?

Por favor, no seamos alarmistas, irrespetuosos, amarillistas y usuarios de las redes sociales que comparten y generan informaciones que ni al caso viene, como la de los chips en las vacunas o de tener a la gente como conejillo de indias (los que leen noticias sabrán de lo que estoy hablando), ya que estás informaciones afectan más a los que toman las cosas muy literal.

Si van a salir o si tienen que salir, protéjase, si no tienen que salir, no salgan; sobre todo si tienen niños, ancianos o personas vulnerables en su familia o casa, cuídenlos y protéjanse ustedes para protegerlos.

Me temo que el coronavirus no irá a ningún lado, pero si habrá un tiempo en donde podremos evitarlo con medicamentos (…). Mientras tanto, seamos parte de la causa, responsables, agradecidos, empáticos, respetuosos, patriotas y optimistas; solo TÚ puedes salvar y cuidar tu propia vida, nadie más.

Deseándoles todo lo mejor y buena salud.

Con sinceridad,

Shayron Tower